La intención de este trabajo es presentar un análisis de la condición del migrante de República Dominicana (Haitianos en República Dominicana) para luego compararlo con la condición de los Dominicanos en Puerto Rico. Para ello me centro en República Dominicana y Puerto Rico como sociedades receptoras para así delimitar si hay una relación de aceptación o rechazo a los venidos de afuera a lo largo del tiempo.
Es importante abordar el tema desde una perspectiva trans e interdisciplinaria ya que durante la experiencia de intercambio realizada durante a República Dominicana abordamos la realidad de ese país desde varias perspectivas como lo fue la etnicidad, género, migración, multiculturalismo y globalización. En esta experiencia de viaje además, de conocer las iniciativas existentes para abordar los temas que desarrollan grupos comunitarios y académicos en estos países y nos sirvió de oportunidad para luego compararlos con Puerto Rico para así ampliar los horizontes académicos por medio de la participación directa en sociedad.
METODOLOGÍA
Este trabajo es producto del viaje de intercambio académico cultural en el cual se visitó a la capital de República Dominicana, Santo Domingo, el pueblo fronterizo Dajabón y Haití en un período que comprendió desde el 17 hasta el 26 de noviembre de 2006. Es un análisis cualitativo en el cual se integran varias metodologías tales como: las metodologías de observación participación tal y como lo menciona Parker, en la cual el diálogo que se produjo con las personas de las comunidades y al interno de los estudiantes que conformaban el viaje fue muy importante, anotaciones de campo. Además de que al entrar en contacto con la experiencia de vida de otras personas conocimos sus historias. La manera en que se dio la participación en el comedor infantil, las comunidades y más adelante con la oportunidad de participar en las marchas que implicaron el fortalecimiento de los lazos de solidaridad comunitaria.
En los últimos tiempos el movimiento entre las personas de diversos países ha sido más frecuente y este ha sido impulsado por diferentes razones entre ellas: las razones de índole social y económica en las que se encuentran sumergidos en sus países de origen.
Es importante la gestión de las diferencias socio-culturales de los distintos grupos de población que cohabitan un espacio y su integración en una cultura compartida que no niegue las especifidades históricas, culturales y religiosas, es uno de los principales desafíos para sociedades y gobiernos en nuestro tiempo. Así, la articulación territorial del estado permite el reconocimiento y expresión de identidades propias en los ámbitos local y regional, a la vez integrándolas y haciéndolas compatibles en el ámbito nacional.
Actualmente el PNUD de República Dominicana ha lanzado publicaciones recientes de carácter informativo analítico sobre el paradigma del desarrollo y la situación en República Dominicana. Ellos plantean la tesis de que la identidad dominicana se consolidó durante la dictadura de Trujillo. En la cual el eje del discurso se centraba en las dimensiones en que los haitianos constituirán el “mayor peligro” para la identidad-sobreviencia nacional, dadas las “diferencias radicales” que en todas ellas los separan de los dominicanos.(2)
En términos demográficos ha dado lugar a una población considerable de residentes de ascendencia haitiana e inmigrantes recientes, cuyo tamaño es difícil de precisar, pero se estima que ya representa alrededor del 6% de la población dominicana estimada en 8.6 millones. Y a esto se añade el factor que la comunidad haitiana está cada vez más diversificada, encontrándose en ella obreros comerciantes recién llegados, inmigrantes que han vivido en la República Dominicana durante cierto tiempo, a veces décadas como los dominico-haitianos de segunda y tercera generación. (3)
En este caso la frontera viene a ser un lugar muy importante debido al intercambio que allí se da el primer contacto entre las dos culturas.
Actualmente la organización Solidaridad Fronteriza ha estado al pendiente de los que sucede con las personas migrantes de la zona y se ha encargado de trabajar con personas vías para que los derechos de los ciudadanos se respeten y además de tolerancia contribuir en la formación de personas que ayuden a mejorar su situación. Con este propósito han denunciado muchas faltas en los procesos de deportaciones y residencias.
El estudio titulado La nueva migración haitiana, (4) señala que los haitianos han sido objeto de un rechazo casi total de por parte de diferentes grupos de la sociedad dominicana. Ya que su presencia se percibe como un problema. Entre los factores que explican el rechazo se encuentran la circunstancia de una prolongada ocupación haitiana de la parte Oriental de la isla, el hecho de que por la independencia, a diferencia de las demás naciones de América Hispana, no fuera el resultado de la separación de España, sino del vecino Haití, los conflictos limítrofes posteriores a la independencia.
La identidad dominicana se construye en gran medida en relación con Haití. A nivel ideológico y cultural, la formación de la nación dominicana integra una combinación de valores, ideas y normas de hispanismo y antihaitianismo, donde el haitiano aparece como el “otro”, “negro”, “subordinado” e “inferior”(5). En este sentido se alega que los haitianos se han incorporado en trabajos y oficios que no realizan los dominicanos produciéndose así diferentes tipos de discriminaciones cuando los catalogan como de campesinos analfabetas del batey y que son buenos para cortar caña”(6)
Según Luisa Hernández Angueira quien ha realizado numerosos estudios sobre la migración y en particular la migración dominicana señala que aunque el racismo en Puerto Rico no es reconocido, se manifiesta en las prácticas diarias. Actitudes negativas hacia los migrantes pueden ser interpretadas como racistas, las cuales resultan clave para definir la identidad racial de las/os inmigrantes dominicanos en la Isla, las/os puertorriqueños/as prestan mas atención a sus antecedentes étnicos y nacionales que a sus características físicas, constituyéndose así lo étnico y nacional en elementos principales para su discrimen y rechazo(7). En el estudio que realiza por junto a un grupo de investigadores en el barrio el gandul también arroja datos que coinciden con este planteamiento.(8)
Los dominicanos en Puerto Rico son definidos como negros, independientemente de sus características físicas. Los migrantes dominicanos también son estigmatizados, burlados discriminados por su acento, y discriminados por las concepciones de raza, género y clase. Los estereotipos negativos que las condenan a las mujeres al servicio domestico. Este artículo apunta que aun persisten carencias significativas en cuanto a las mujeres de todas las clases sociales ya que estas fueron excluidas y silenciadas de toda participación sobre la atribución de género y tanto hombres como mujeres de etnias discriminadas fueron excluidos basándose en fundamentos racistas.
Es importante señalar que la investigación realizada por Solidaridad Fronteriza, Inmigrantes haitianos de ascendencia haitiana en la República Dominicana indican que durante el transcurso de sus investigaciones les llamó la atención la cantidad de mitos y juicios falsos o mal fundados sobre los inmigrantes haitianos y sus descendientes domínico-haitianos. Tales dominicanos con actitudes racistas y anti-haitianas, como cabría esperar, sino también de muchos académicos, expertos y ONGs. Han identificado cuatro aspectos relativos a la migración haitiana donde prevalecen mitos que deben ser enfrentados: El mito de los trabajadores haitianos como “víctimas pasivas”. El mito de los haitianos, es decir, la noción de que varias generaciones de descendientes de haitianos en el país siguen sin integrarse a la sociedad dominicana y son por tanto, extranjeros. Los supuestos que subyacen en muchas declaraciones relativas al impacto prejudicial de la migración haitiana sobre el desarrollo económico, la sociedad, la cultura y la identidad nacional de la República Dominicana. La noción de que la discriminación contra los descendientes de haitianos es producto solo del racismo y del anti-haitianismo, y que éste no guarda relación con las inequidades sociales que caracterizan tanto a la sociedad haitiana como a la dominicana.(9)
La REDH intenta combatir las formas externas de nacionalismo y xenofobia, y para ello ha ofrecido una capacitación anti-racista a grupos clave tales como maestros y líderes religiosos. Además, la ONG dominicana Oné Respe (Centro de reflexión, Encuentro y Solidaridad) elaboraron como materiales de apoyo para la capacitación dos folletos educativos titulados “El prejuicio” y el Prejuicio antihaitiano” (10). La organización Casa por la Identidad de las Mujeres Afro produjo un material de capacitación sobre mujeres y racismo. Noción que cobró mayor fuerza desde la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el “Combate al Racismo, la discriminación social, la Xenofobia y las Formas relacionadas de Intolerancia” sostenida en Durban, Sudáfrica, en agosto de 2001.
La red fronteriza por su parte aboga por la buena convivencia en ambos lados de la frontera lugar que se ha caracterizado por su constante intercambio entre las dos culturas. En la cual ellos señalan que no son migrantes sus miembros sino que “trabajadores fronterizos” (11). Estos se encargan de velar por los derechos humanos de los haitianos y han contribuido a extender los lazos de solidaridad y ayuda humanitaria a través del desarrollo de grupos de personas que participan en los planes de desarrollo de la zona.
Como parte de sus investigaciones señalan que la trayectoria de integración para los hijos haitianos empieza en las escuelas donde se enseña español y los profesores son dominicanos. También, compara las los procesos de integración de los haitianos nacidos en República Dominicana y que en el proceso de identidad los haitianos no rechazan su realidad multiétnica aunque sus valores y expectativas se parezcan más a las de los dominicanos.
Este estudio compara a su vez el proceso de integración de los haitianos nacidos en la República Dominicana con la experiencia de los dominicanos en los Estados Unidos y en Puerto Rico. Pero en diferente manera y esto lo ejemplifican al decir que la Comunidad de Washington Heigths en Nueva York no es de ningún modo un gigantesco batey urbano en el cual el nivel de aceptación es mucho más amplio que el de la sociedad dominicana en cuanto a la aceptación de los haitianos. Por otra parte, los dominicanos nacidos en el exterior mantienen vínculos mucho más estrechos con el país que todavía llaman su patria. Sin embargo, a diferencia de la constitución dominicana, la haitiana no permite la doble ciudadanía.
En noticias recientes los periódicos de Puerto Rico reseñan atropellos contra los ciudadanos dominicanos en la isla en el cual el diputado dominicano al Congreso Nacional, Víctor O. Bisonó, visitó varios funcionarios del gobierno puertorriqueño para discutir las diversas denuncias de maltrato de las autoridades policíacas contra esta población que reside en la Isla.(12)
En Puerto Rico por su parte el tema racial fue avivado por los resultados del censo del 2000. Y uno de los argumentos centrales de los artículos reseñados es que antes eran pocos los estudios sobre el tema del discrimen por razón de raza en Puerto Rico (13). Este artículo resalta los resultados del censo 2000, en el cual el 84% de los puertorriqueños se describió como blanco, mientras que el 10.9% se describió como negro y el 8.3% se clasificó como perteneciente a otras razas que no es blanca ni negra. Estos porcentajes suman a más de 100% porque hubo personas que manifestaron que pertenecían a más de una raza. Esta falta de datos se reseña en el artículo “Falta de datos dificulta medir el efecto del racismo”(14) en el cual se expone que según estos las personas de la isla se perciben y se describen como blancos lo cual hace que proporcionalmente hayan más blancos en Puerto Rico que en Estados Unidos. En este artículo se señala que según demógrafos y la junta de planificación los datos del censo no son confiables porque la administración del tiempo de Rosselló aceptó las definiciones y clasificaciones de la raza trazadas para los Estados Unidos, que no correspondían con la realidad boricua. Para ello proponían que se buscara metodologías confiables que se adapten a la particular situación de Puerto Rico.
Para Lassén, desde muy temprano en nuestro sistema educativo aprendemos que nuestro pueblo es de la mezcla de tres razas y personas negras de África. Se nos enseña que es la mezcla de estas razas y lo que culturalmente aportó cada una, lo que conforma la nacionalidad puertorriqueña. Es decir que, supuestamente, una verdadera persona puertorriqueña no debería verse ni muy blanca, ni muy negra, ni muy indígena. Lo que aparenta ser una aceptación de la mezcla de razas realmente se convierte en una invisibilización de las mismas. (15)
El es estudio que hiciera Hoetink 1967 (16) en el Caribe ya exponía la teoría del sistema de gradaciones raciales en las relaciones sociales. En dicho estudio señala que la imagen fenotípica de las sociedades particulares es un concepto subjetivo, estético con un componente psico-social de las relaciones sociales. Con esto señalo que en este ámbito compartimos unas visiones similares entorno a los temas de discriminación y la manera en la cual nos vemos como pueblo a nuestros hermanos/as.
CONCLUSIÓN
Este trabajo expone temas que aun siguen siendo tema de debate y discusión tanto a lo referente al tema de raza y nación. Visto que término nación tiene dos acepciones: una más formal que es sinónimo de nacionalidad y que tiene que ver son el hecho de “ser nacional o natural de…”; y otra se adquiere con el paso del tiempo, cuando se alude a ser miembro de la sociedad no sólo en sentido jurídico, sino porque posee las condiciones de derecho que le hace ser miembro de la misma. Es un factor que condiciona el grado de éxito o no que tenga el migrante. Por esas mismas razones es importante que desde la comunidad se creen maneras de fomenten la unión y la tolerancia.
También parece ser que la integración de dominico haitianos se está dando parcialmente. Ejemplo: si una persona está integrada en el mercado de trabajo, con una vivienda aceptable, pero no lo está políticamente entonces tiene segregación. Al igual que si se encuentra viviendo en lugares como los bateyes que como bien reseña el padre Riquoy (16)(17) cuya situación es una explosiva ya que están viviendo bajo condiciones extremas de pobreza, problemas de salud y falta de acceso a los recursos más básicos y al momento de trabajar el hecho de que no reciban la paga que se amerita se refleja en el real deterioro de su calidad de vida.
La participación de la representante de la Comunidad Maricruz Rivera fue muy importante porque siendo ella miembro activo de una comunidad racialmente segregada en Puerto Rico, ayudó a que poco a poco se extiendan los lazos de solidaridad entre comunidades caribeñas. Su liderazgo en la comunidad por defender los derechos de Piñones ha sido muy valiosa y curiosamente es un lugar donde también se alojan personas procedentes de la República Dominicana y Haití indicando que es un buen lugar para trabajar y vivir.
NOTAS
1 Tema sugerido en la como parte de la agenda de la reunión del 20 de octubre de 2006 para el viaje a República Dominicana Haití.
2 Desarrollo Humano Boletín Mensual de la Oficina de Desarrollo Humano PNUD.NO 24 :20
3Wooding et. alt. Inmigrantes haitianos y dominicanos de ascendencia haitiana en la Repúplica Dominicana.CID 2004:14.
4 Silié R. Segura et.alt. La Nueva Migración Haitiana Flacso Santo Domingo (2002).
5 Ibid.
6 Ibid 119-120.
7 Alegría Ortega, Idsa, Ríos González Palmira. Contrapunto de género y raza en Puerto Rico. San Juan Puerto Rico. Centro de Investigaciones Sociales (CIS), 2005. P. 219-20.
8 Jorge Duany, Luisa Hernández Anguerira y César Rey. El Barrio Gandúl; economía subterránea y la migración indocumentada. Caracas: Nueva Sociedad. 1995.
9 Bridget Wooding. P.12
10 Ibid, 86.
11 Ibid, 87.
12 Atropeyo contra inmigrantes El Vocero 23 de abril de 2006.
13 Manuel Ernesto Rivera. Sin estadísticas para medir el discrimen. El Nuevo Día 18 de diciembre 200, 10.
14 Sandra D. Rodríguez Cotto Negación de una raza El Nuevo Día. 23 de marzo de 2003, 30.Co
15 Rivera Lassén, Ana Irma. “Mujeres afrodescendientes y derechos humanos”. Contrapunto de género y raza en Puerto Rico.(Centro de investigaciones sociales Universidad de Puerto Rico 2005; 280.)
16 Harry Hoetink. The two variants in Caribbean race relations. A contribution to the sociology of segmented societies. ( New York, Institute of Race Relations.Oxford University Press, 1967).
17 Padre Riquo y Situación bateyes es “explosiva” 17 de noviembre. de 2006.
BIBLIOGRAFÍA
Alegría Ortega, Idsa, Ríos González Palmira. Contrapunto de género y raza en Puerto Rico. San Juan Puerto Rico. Centro de Investigaciones Sociales (CIS), 2005. P. 219-20.
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Silié R. Segura, C. y Doré Cabral, C. La Nueva Migración Haitiana Flacso Santo Domingo. 2002
Wooding y Richard Moseley-Williams Inmigrantes Haitianos y dominicanos de ascendencia haitiana en la Repúplica Dominicana.CID 2004, 14.
.Atropeyo contra inmigrantes El Vocero, 23 de abril de 2006.
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